Emisora Virtual de la Diócesis sonsón Rionegro

El 21 de agosto en la memoria de San Pío X la Iglesia celebra el Día del Catequista.  Como comunidad cristiana agradecemos a Dios que sigue suscitando hombres y mujeres que en las palabras del Papa Francisco custodien y alimenten la memoria de Dios, especialmente en los niños y adolescentes. Esta es una buena oportunidad para encontrarse, celebrar la eucaristía, rezar juntos, profundizar en su vocación, formarse y festejar el llamado que el Señor Jesús les ha hecho a ser catequistas.

El Departamento de Catequesis de la Conferencia Episcopal de Colombia les ofrece a los delegados de catequesis de las jurisdicciones eclesiásticas, a los párrocos, a los coordinadores de catequesis, este sencillo material, que como se puede observar en el índice, contiene variados materiales para ayudar a organizar este evento tan importante para la vida de nuestra Iglesia católica que peregrina en
Colombia.

Subsidio del Dia del Catequista 2019

La Diócesis de Sonsón Rionegro, en cabeza de monseñor Fidel León Cadavid Marín, lamenta informar el fallecimiento  del padre Gustavo Flórez García, en la tarde de este viernes 16 de agosto en Rionegro.

El padre Gustavo Flórez García, nació en el municipio de Rionegro, el 23 de octubre de 1939, el hogar de don Pedro Luis Flórez y doña María Carlina García, su infancia la vivió con sus padres y cinco hermanos (dos hombres y tres mujeres); creció en un hogar católico donde el amor y el respeto por la oración y los sacramentos eran la constante. Siendo muy niño, fue invitado por un vecino -quien en ese entonces tenía el cargo de director de la escuela de San Antonio de Pereira- a iniciar sus estudios, invitación que aceptó con prontitud pues por su corta edad no era recibido en otros colegios. Realizó sus estudios de secundaria en Manizales.

Los estudios eclesiásticos los realizó igualmente en el Seminario de Manizales. El 19 de diciembre de 1965 el padre Gustavo Flórez fue ordenado presbítero en la Catedral de Rionegro por Monseñor Alfredo Rubio Díaz – Obispo Diocesano de ese entonces, ese mismo año fue nombrado vicario cooperador de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores del municipio de San Carlos, en donde lideró la pavimentación del parque principal, diferentes actividades culturales, educativas y deportivas por un periodo de un año.

De San Carlos fue trasladado a la Parroquia San Nicolás el Magno (Catedral) de Rionegro como vicario, donde acompañó al Párroco Samuel Álvarez Botero en la construcción del cementerio, la remodelación del templo y el asentamiento de diferentes empresas en este municipio.

Durante tres años permaneció en esta parroquia, tiempo después y motivado nuevamente por los sacerdotes Sulpicianos, viajó a Canadá a estudiar inglés y francés, combinando estas actividades académicas con la vice rectoría del Seminario San José en el estado de Edmonton – Canadá,  y el trabajo pastoral en dos parroquias, actividades que desempeñó a lo largo de un año.

Con el ánimo de progresar cada día más, el Padre Gustavo Flórez decide viajar a Roma a estudiar Derecho Canónico en la Universidad Lateranense, con residencia en el colegio Pio Latino; luego de dos meses de estar en la universidad y gracias a su inteligencia, facilidad para los idiomas y dedicación, logra calificar como tercero en un concurso de diez becas para estudiar la carrera, de tal manera que estuvo becado durante toda su estudio, sin tener que pagar un solo semestre de su formación en Roma.

Se graduó como Doctor en Derecho Canónico con honores, su tesis “Iglesia y Estado en Colombia” recibió todos los elogios de sus profesores y compañeros obteniendo el reconocimiento Suma Cum Laude, máxima calificación para un trabajo de grado.

En 1975 regresó a la Diócesis de Sonsón Rionegro como formador del Seminario Cristo Sacerdote de La Ceja con la cátedra de Derecho Canónico y como colaborador en la fundación del Seminario Misionero del Espíritu Santo MIES.

Durante un periodo significativo prestó sus servicios como profesor en los Seminarios Cristo Sacerdote y MIES, además trabajó como docente en el Colegio Técnico Industrial Santiago de Arma de Rionegro y Profesor de Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín; entró a hacer parte del Tribunal Eclesiástico de Antioquia en Medellín, de la cual fue su Presidente entre 2006 y 2008; también se ha desempeñado como Vice canciller y delegado de partidas. Actualmente, era conjuez del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Sonsón Rionegro.

Nos unimos en oración y elevamos una acción de gracias a Dios por la vida del padre Gustavo y le pedimos que lo acoja en su reino y conforte a su familia. Desde nuestra iglesia diocesana agradecemos todos los años de servicio ministerial. Nos unimos en oración por el eterno descanso de este pastor, que entregó su vida por anunciar el Evangelio a todas las gentes. Su velación se realizará en la funeraria Medellín, a partir de las 10:00 p.m. de hoy, hasta el mediodía de mañana. Sus exequias se realizarán este sábado 17 de agosto en la Catedral San Nicolás el Magno de Rionegro, a la 1:00 p.m.

El pasado sábado 10 de agosto, en la Catedral San Nicolás el Magno de Rionegro, se llevó a cabo la solemne ordenación de cinco nuevos diáconos transitorios para la Diócesis de Sonsón Rionegro, mediante  imposición de manos y oración consecratoria de Monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de la diócesis.

Estos jóvenes se encuentran actualmente cursando el grado cuarto de teología o de configuración, en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote de La Ceja; y seguirán con su proceso académico durante el resto del año.

En la celebración, que contó con la presencia de aproximadamente 80 sacerdotes, provenientes de las parroquias e instituciones del territorio, se les impuso la dalmática, vestidura propia de los diáconos y se les hizo entrega del libro de los evangelios, del cual han sido constituidos mensajeros, para que conviertan en fe viva lo que leen, enseñarlo y cumplir las promesas que han realizado.

En la homilía, monseñor Fidel recordó que esta celebración se convierte en un magnífico motivo para inaugurar la Semana Vocacional en nuestra diócesis. “Estos nuevos diáconos son ya frutos madurados de nuestro trabajo vocacional, familiar y parroquial, y del empeño formativo de nuestros seminarios. Estamos llamados esta semana a tomar conciencia que esta pastoral, tan esencial, es tarea y preocupación de todos, de cada uno… De todos, de cada uno, como bautizados y consagrados. Y esta celebración adquiere mayor realce, al celebrar con la Iglesia en este día, la fiesta de San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma y mártir. Un buen patrono y referente para su vida y ministerio diaconal”.

“Como todo verdadero amor, el amor con el que Dios nos ama en Jesucristo, se anticipa, nos sale al encuentro. Así, Jesús puede decirles: “Ustedes no son los que me han elegido, soy yo quien los he elegido a ustedes”, los elige, pero todavía más, los elige como amigos, no como siervos: “ya no los llamo siervos, los llamo amigos”. Es mucha la “queridura” de Jesús, de presentarse como el amigo, y por su gracia, “elevarnos de tal manera que somos realmente amigos suyos” (C.V. 153). Muchachos (y todos los jóvenes), entiendan su vocación como “el llamado de un amigo: Jesús” (C.V. 287), que les regala lo mejor de Él, lo que ha conocido de su Padre.

¿Qué quiere el Señor de ustedes? —interpeló monseñor a los ordenandos— Lo que quiere Jesús de ustedes “es ante todo su amistad” (C.V. 250). Quiere su amor, a la manera como Él los ha amado. Eso, en síntesis, es lo que ustedes hacen hoy, responderle al Señor a la gran pregunta: ¿Cristian Andrés, Jhon Fredy, Johny Alexander, Hernán Darío, Daniel Fernando, me amas? ¿Quieres ser mi amigo?”

Además, el obispo recordó que el Señor sigue llamando jóvenes interesantes, dignos de confianza, con sueños grandes… “Su Reino de vida plena, amor, justicia y paz necesita operarios… Por eso necesitamos la pastoral vocacional, con la conciencia que es toda la comunidad la que la realiza, buscando, por medios adecuados atraer a los jóvenes a tener la fascinante experiencia del Señor y acompañarlos en un camino de maduración hasta encontrar la vocación para su vida y su misión en la comunidad cristiana y en el mundo. Todos los bautizados, como familias, como grupos apostólicos, como educadores, como comunidades parroquiales, como comunidades religiosas, como sacerdotes: por ellos, por nuestros niños y jóvenes, propongámonos hacer algo… testimonio, evangelización, predicación, catequesis, apoyo económico, oración. Intensifiquemos la oración por los sacerdotes y las personas consagradas y por las vocaciones de especial consagración; pidamos incansablemente al dueño de la mies que envíe operarios a su mies; para ello démosle mucha importancia a la oración eucarística los jueves que llamamos sacerdotales y vocacionales”.

Leer la Homilía Completa de Monseñor Fidel León Cadavid Marín

Los jóvenes que recibieron el ministerio son:

Cristian Andrés Florez Suárez: nació en el municipio de Sonsón, Antioquia, el 22 de noviembre de 1993. Hijo de Helmer de Jesús Flórez Giraldo y Miryam Astrid Suárez Duque; tiene una hermana. Realizó sus estudios de primaria en la Normal Superior Pbro. José Gómez Isaza y los de secundaria en la Institución Educativa Braulio Mejía, en su municipio natal. Los estudios de filosofía los realizó en el Seminario Diocesano Nuestra Señora de Marinilla y los de Teología en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja, donde cursa actualmente cuarto de teología o configuración.

Daniel Fernando Chadid García: nació en Sincelejo, Sucre, el 6 de marzo de 1985. Hijo de Antonio José Chadid Urueta y Zila del Carmen García Arroyo; posee un hermano. Realizó sus estudios de primaria en el Instituto San Francisco de Asís y los de secundaria en Liceo Panamericano Campestre. Los estudios de filosofía los realizó en el Seminario Misionero del Espíritu Santo y los de Teología en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja, donde cursa actualmente cuarto de teología o configuración. Pertenece a la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.

Hernán Darío Castaño Agudelo: nació en Marinilla, Antioquia, el 24 de octubre de 1993. Hijo de Marco Tulio Castaño Alzate y Aura Rita Agudelo Ospina; posee tres hermanos. Realizó sus estudios de primaria en la Escuela Sabina Muñoz de Bonilla y los de secundaria en la Institución Educativa Técnico Industrial Simona Duque. Los estudios de filosofía los realizó en el Seminario Diocesano Nuestra Señora de Marinilla y los de Teología en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja, donde cursa actualmente cuarto de teología o configuración.

Jhon Fredy Múnera Grajales: nació en Medellín, Antioquia, el 15 de mayo de 1979. Hijo de José Leonidas Múnera Múnera (ya fallecido) y Berta Aleida Grajales Gómez; posee dos hermanas. Realizó sus estudios de primaria en la Escuela Agrupación Colombia y los de secundaria en el Institución Educativa Salazar y Herrera, en Medellín. Los estudios de filosofía los realizó en el Seminario Diocesano Nuestra Señora de Marinilla y los de Teología en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja, donde cursa actualmente cuarto de teología o configuración.

Jhony Alexander Posada Aguirre: nació en Medellín, Antioquia, el 24 de abril de 1989. Hijo de Jorge Iván Posada Agudelo y Delsy Yaneth Aguirre Cifuentes; posee dos hermanos. Realizó sus estudios de primaria en la Institución Educativa Colegio Parroquial Carmelitano y los de secundaria en la Institución Educativa Fernando Vélez, en Bello, Antioquia. Los estudios de filosofía los realizó en el Seminario Misionero del Espíritu Santo y los de Teología en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja, donde cursa actualmente cuarto de teología o configuración. Pertenece a la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.

Nos unimos en Oración por estos ministros que el Señor regala a nuestra iglesia diocesana.

Catedral de Rionegro, agosto 10 de 2019

 Ordenación diaconal de
Hernán Darío Castaño Agudelo, Daniel Fernando Chadid García, Cristian Andrés Flórez Suárez,
Jhon Fredy Múnera Grajales, Johny Alexander Posada Aguirre.

2Tim 4, 1-5     Salmo 22   Hechos 6, 1-7     Juan 15, 9-17

Nuevamente nos convoca el agradecimiento a Dios, queridos hermanos y hermanas presentes hoy en esta Catedral, para celebrar la ordenación como diáconos de nuestros hermanos Hernán Darío Castaño Agudelo, Daniel Fernando Chadid García, Cristian Andrés Flórez Suárez, Jhon Fredy Múnera Grajales, Johny Alexander Posada Aguirre.  Estamos felices como familia diocesana, con ellos y como ellos, al reconocer la bondad de Dios que elige, llama y consagra a estos cinco hermanos para ser servidores de su pueblo.

Esta celebración se convierte en un magnífico motivo para inaugurar la Semana Vocacional en nuestra Diócesis. Estos nuevos diáconos son ya frutos madurados de nuestro trabajo vocacional, familiar y parroquial, y del empeño formativo de nuestros seminarios. Estamos llamados esta semana a tomar conciencia que esta pastoral, tan esencial, es tarea y preocupación de todos, de cada uno… De todos, de cada uno, como bautizados y consagrados.

Y esta celebración adquiere mayor realce, al celebrar con la Iglesia en este día, la fiesta de San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma y mártir. Un buen patrono y referente para su vida y ministerio diaconal.

Toda la reflexión de hoy tiene como base la Palabra de Dios que acabamos de escuchar y el mensaje del Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Christus Vivit, escrita después del pasado Sínodo de los jóvenes.

El Amor de Dios lo es todo:

El Evangelio proclamado, nos sitúa en el meollo de la vida de la Iglesia, de la vida de cada cristiano, de las diversas vocaciones, de la vida de especial consagración, de la misión: el amor de Dios, que como en cascada, proviene del Padre, por Jesucristo para inundarnos a todos. “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo”.

Sean conscientes, ustedes ordenandos, y ustedes asamblea celebrante, que lo que hoy sucede no se entiende sino desde el amor de Dios.

Cada joven, como ustedes, cuando se sienta llamado a cumplir una determinada misión, está invitado a reconocer en su interior esas mismas palabras que le dice el Padre a Jesús: “Tú eres mi hijo amado” (C.V. 25).

Esa certeza, les da la confianza de arrojarse seguros en los brazos de su Padre, de ese Dios que, porque los ha amado con amor eterno, les dio la vida y se las da a cada momento. Él los sostiene, pero con un respeto sagrado, hasta el fondo, de su libertad (C.V. 113). Vivan esta verdad, Daniel Fernando, Cristián Andrés, Jhon Fredy, Johny Alexander y Hernán Darío:  Desde antes que existieran ustedes eran un proyecto de su amor (Cf. C.V. 113 y114).

La vocación como elección y amistad:

Como todo verdadero amor, el amor con el que Dios nos ama en Jesucristo, se anticipa, nos sale al encuentro. Así, Jesús puede decirles: “Ustedes no son los que me han elegido, soy yo quien los he elegido a ustedes”, los elige, pero todavía más, los elige como amigos, no como siervos: “ya no los llamo siervos, los llamo amigos”. Es mucha la “queridura” de Jesús, de presentarse como el amigo, y por su gracia, “elevarnos de tal manera que somos realmente amigos suyos” (C.V. 153).

Muchachos (y todos los jóvenes), entiendan su vocación como “el llamado de un amigo: Jesús” (C.V. 287), que les regala lo mejor de Él, lo que ha conocido de su Padre.

¿Qué quiere el Señor de ustedes? Lo que quiere Jesús de ustedes “es ante todo su amistad” (C.V. 250). Quiere su amor, a la manera como Él los ha amado. Eso, en síntesis, es lo que ustedes hacen hoy, responderle al Señor a la gran pregunta: ¿Cristian Andrés, Jhon Fredy, Johny Alexander, Hernán Darío, Daniel Fernando, me amas? ¿Quieres ser mi amigo?

Todas las respuestas en positivo (“Si quiero”, “Si lo prometo”) que ustedes darán al comienzo de la ordenación tienen un único trasfondo: “Tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”, con sinceridad quiero ser tu amigo y jamás pienso en traicionarte, en dejarte, en descuidarte. Porque eres el mejor amigo, el que tiene el amor más grande “que da la vida por sus amigos”.

Es que, dice el Papa, “la vida que Jesús nos regala es una historia de amor, una historia de vida que quiere mezclarse con la nuestra -eso es verdadera amistad- y echar raíces en la tierra de cada uno” (C.V. 252).

¿A quiénes elige?

Cuando fueron presentados, hice esta pregunta: ¿sabes si son dignos? Es la misma preocupación de los Apóstoles: “Escojan a siete de ustedes, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea”.

El Señor espera tener en su seguimiento a hombres de confianza, “de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría” (llenos de Dios, llenos de Evangelio, “buenas personas”, íntegras) a quienes pueda encargar, hacerlos sus mensajeros, sus representantes. En medio de las fragilidades humanas, traten de ser dignos ministros del Señor.

Jesús quiere gente bien dispuesta y decidida. Esos jóvenes a los que el Papa llama a “soñar cosas grandes, a buscar horizontes amplios y grandes desafíos” (C.V. 15, 18). Y nos coloca a María como modelo de la que pone toda la integridad de su vida en un “sí” decidido, sin vueltas; el “sí” “de quien quiere comprometerse y quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo” (C.V. 44).

“Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud”.

Hay una afirmación muy linda del Papa: “El verdadero Dios, el que te ama, te quiere feliz” (C.V. 145).

La vocación sacerdotal no es para “apocar”, para “embobar”, para “esclavizar”. El amor de Dios no nos pide achiquitar nuestros horizontes, “al contrario, ese amor nos promueve, nos estimula, nos lanza hacia una vida mejor y más bella (C.V. 138), ese amor “saca afuera lo mejor de ti para gloria de Dios y para bien de los demás” (C.V. 257).

La gran alegría consiste en “reconocer el llamado de Dios y seguirle”, es decir, cumplir “tu” vocación, “eso es lo que te hará pleno” (Cf. C.V. 276).

El sello de esta alianza de amistad, se celebra en el sacramento del Orden. La lectura de los Hechos nos habla de este rito de ordenación: “Se los presentaron a los Apóstoles y ellos les impusieron las manos orando”: imposición de manos y oración de consagración, elementos centrales de este sacramento. Es la acción del Espíritu Santo de Dios, “que te hace entrar cada vez más en el corazón de Cristo para que te llene siempre más de su amor, de su luz, de su fuerza” (C.V. 130).

Déjense moldear por la acción del Espíritu Santo que los asemeje a Cristo, el del amor más grande, el servidor de todos.

“Los he destinado para que den fruto, y su fruto dure”. Para eso los ha amado el Señor, los ha elegido y les participa su sacerdocio único: “para que den fruto” y un fruto que permanezca.

Los diáconos surgen para responder a necesidades concretas de la comunidad cristiana. Así como la oración y la predicación de los Apóstoles, es un acto de amor, también lo es la atención de los diáconos a las viudas y a los huérfanos. Lo de ustedes es el servicio, es la concreción del amor, a la manera de Cristo. Basta que tomen en serio el mandato del Señor: “este es mi mandamiento, que se amen unos a otros como yo los he amado”.

Con el mismo amor que Él derrama en nosotros podemos amarlo, llevando su amor a los demás (C.V. 153).

“Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mí para que seamos su amor y su compasión por los pobres” (Madre Teresa). Te envía a ti, cuenta contigo: Jhon Fredy, Jhony Alexander, Hernán Darío, Daniel Fernando, Cristian Andrés para que seas el “amor del corazón de Jesús”, el amor fresco, oportuno, desinteresado, actualizado de Dios… ¿A quién? Al que más lo necesite. Donde falte mucho amor, pongan más amor.

Les recuerdo, que para San Lorenzo, diácono: los mendigos, ciegos, lisiados, huérfanos, viudas, ancianos, los pobres y excluidos eran “los tesoros más preciados de la Iglesia de Cristo”.

“El Evangelio, más que una lección es un ejemplo. El mensaje convertido en vida viviente” (C.V. 175). Hay que dar ese testimonio, ir contracorriente y compartir a Jesús (C.V. 176) Y Jesús nos envía a todos. “El Evangelio no es para algunos sino para todos… No tengan miedo de ir a llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor” (C.V. 177). Ustedes son ese calor.

Un amor que no se cansa, que no envejece: “La verdadera juventud es tener un corazón capaz de amar” (C.V. 13). Si se les acaba el amor, se les acaba el ministerio, se les acaba la vida. Porque “nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en ofrenda” (C.V. 254). Todo lo que el Señor les ha dado a cada uno: “cualidades, inclinaciones, dones y carismas, no son para ti, sino para otros” (C.V. 286). Si se consagran al Señor, es porque se entregan de lleno a su obra; ya no se pertenecen, son del Señor y de la gente.

San Pablo los exhorta a “dedicarse plenamente al ministerio”. Plenamente es plenamente, totalmente, de tiempo completo. Así debe ser.

Y el mismo Pablo les da pautas, de cómo hacerlo: Te ruego, dice a Timoteo: “Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta; hazlo con mucha paciencia (humildad y bondad) y conforme a la enseñanza”.

¿Dónde está el secreto para todo esto?

“Permanezcan en mi amor”: es la recomendación misma del Señor.

“La amistad con Jesús es inquebrantable. Él nunca se va… y está de nuestro lado por donde vayamos. Porque Él jamás rompe una alianza. A nosotros nos pide que no lo abandonemos”: que permanezcamos unidos a Él (Cf. C.V. 154). En eso consiste nuestra espiritualidad sacerdotal, en mantener una relación enamorada con el Amigo, ¡permanecer en su amor! Así su ministerio, queridos Jhony Alexander, Hernán Darío, Daniel Fernando, Cristian Andrés y Jhon Fredy, no perderá la pasión y el entusiasmo (Cf. C.V. 132).

El Señor sigue llamando jóvenes interesantes, dignos de confianza, con sueños grandes… Su Reino de vida plena, amor, justicia y paz necesita operarios… Por eso necesitamos la pastoral vocacional, con la conciencia que es toda la comunidad la que la realiza, buscando, por medios adecuados atraer a los jóvenes a tener la fascinante experiencia del Señor y acompañarlos en un camino de maduración hasta encontrar la vocación para su vida y su misión en la comunidad cristiana y en el mundo. Todos los bautizados, como familias, como grupos apostólicos, como educadores, como comunidades parroquiales, como comunidades religiosas, como sacerdotes: por ellos, por nuestros niños y jóvenes, propongámonos hacer algo… testimonio, evangelización, predicación, catequesis, apoyo económico, oración. Intensifiquemos la oración por los sacerdotes y las personas consagradas y por las vocaciones de especial consagración; pidamos incansablemente al dueño de la mies que envíe operarios a su mies; para ello démosle mucha importancia a la oración eucarística los jueves que llamamos sacerdotales y vocacionales.

Y ahora, volvamos la mirada a María, a la joven decidida, arriesgada, enamorada… Ella sea su modelo y su inspiración en el ejercicio alegre de su ministerio diaconal y su maternal consuelo en los momentos de desánimo y dificultad.

+Fidel León Cadavid Marín
Obispo Sonsón – Rionegro

 

En orden, de izquierda a derecha: Fredy Múnera, Cristian Flórez, Hernán Castaño, Johny Posada, Daniel Chadid.

Nuestra Diócesis de Sonsón Rionegro se alegra, porque cinco jóvenes recibirán el ministerio del diaconado, este sábado 10 de agosto, a partir de las 10:00 a.m. en la Catedral San Nicolás el Magno, de Rionegro, por imposición de manos y oración consecratoria de Monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo diocesano.

Recibirán el Ministerio del Diaconado:

Hernán Darío Castaño A, oriundo del municipio de Marinilla,

Daniel Fernando Chadid G, de Sincelejo, Sucre; perteneciente a la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.

Cristian Andrés Flórez Suárez, de Sonsón.

Jhon Fredy Múnera Grajales, de Medellín.

Johny Alexander Posada, de Medellín, perteneciente a la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.

Estos jóvenes se encuentran actualmente cursando el grado cuarto de teología o de configuración, en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote de La Ceja; y seguirán con su proceso académico durante el resto del año.

Nos unimos en oración por estos nuevos diáconos que el Señor regala a nuestra iglesia diocesana.